22 de agosto de 2015

Suerte o talento.

Todo empezaba a ocurrir de noche.
Ya sabéis, dicen que de noche es cuando el alma está más susceptible.
De repente, empezó a pasar cuando amanecía, cuando se supone que somos más fuertes. Y entonces me di cuenta, de que me estaban temblando las debilidades.
Después el reloj se mezcla con disertaciones nocturnas. Turnos intempestivos entre dudas pares y cilindros que cambian de dirección.
Y estudias las suertes.

Y entiendes que la que necesita un cambio de velocidad eres tú. Menos mal que la piedra para volar te espera en el sofá. Menos mal que hay amor en los mensajes, que hay cercanía en la distancia, que el número dos de tu calle, es el número uno de tu corazón.
Y comprendemos que partir el destino en dos es crecer. Que me apetece romper con algo y por qué no la frontera de las etapas. Abrir camino, multiplicar paisajes, el amor carismático del aventurero.
Romper con la zona de confort.
No sé si es el día a día el autor del desastre. O de la semilla que crea la ambición en nuestras vidas. He vivido consuelos fáciles, he vivido arrepentimientos eternos.

No sé si es cuestión de suerte o talento.
Le dejo paso al azar, les dejo en buenas manos.

En el destino....

5 comentarios :

Madame Garburn dijo...

Qué entrada tan bonita.
A veces todo lo que tenemos que hacer es dejarnos llevar...

bé. dijo...

Te leo desde hace años y nunca dejas de ser...
ojalá personas con estos sentimientos sueltas por el mundo.
un beso

Anónimo dijo...

Enhorabuena, esta entrada ha hecho que las mariposas de mi estómago se pusieran a volar, nunca dejes de escribir

Hellen Rodel dijo...

Me gustó cómo describiste al alma humana en el anochecer y en el amanecer, además de parecerme acertado lo encuentro muy bonito y poético.

Anónimo dijo...

Echamos de meno tus entradas, Agri. Vuelve a escribir pronto

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