Ya sabéis, dicen que de noche es cuando el alma está más susceptible.
De repente, empezó a pasar cuando amanecía, cuando se supone que somos más fuertes. Y entonces me di cuenta, de que me estaban temblando las debilidades.
Después el reloj se mezcla con disertaciones nocturnas. Turnos intempestivos entre dudas pares y cilindros que cambian de dirección.
Y estudias las suertes.
Y comprendemos que partir el destino en dos es crecer. Que me apetece romper con algo y por qué no la frontera de las etapas. Abrir camino, multiplicar paisajes, el amor carismático del aventurero.
Romper con la zona de confort.
No sé si es el día a día el autor del desastre. O de la semilla que crea la ambición en nuestras vidas. He vivido consuelos fáciles, he vivido arrepentimientos eternos.
No sé si es cuestión de suerte o talento.
Le dejo paso al azar, les dejo en buenas manos.
En el destino....
5 comentarios :
Qué entrada tan bonita.
A veces todo lo que tenemos que hacer es dejarnos llevar...
Te leo desde hace años y nunca dejas de ser...
ojalá personas con estos sentimientos sueltas por el mundo.
un beso
Enhorabuena, esta entrada ha hecho que las mariposas de mi estómago se pusieran a volar, nunca dejes de escribir
Me gustó cómo describiste al alma humana en el anochecer y en el amanecer, además de parecerme acertado lo encuentro muy bonito y poético.
Echamos de meno tus entradas, Agri. Vuelve a escribir pronto
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