23 de noviembre de 2014

Desatarse para volar o desatarse para caer.

Nunca lo tuve.
Fue como agarrarse a lo que roza pero no te llega a tocar.

Éramos demasiado compatibles, demasiado equilibrados, demasiado planos. Fue la duda del casi siempre sí, pero al final no.
Fue como respirar hondo y que a los pulmones les siguiera faltando el aire. Era como ahogarse en una duda, y recuperarse en un suspiro.

Nunca lo tuve.
Nuestro principio no fue como los demás. Yo, para conseguirte y tú, para olvidarla. Intereses emocionales. No conocerse con ganas de conocerse. Conocerse sin intenciones. No mirarse con ojos de novedad sino de opción. Llegar a una costumbre y no a una aspiración. Llegar a la rutina sin pasar por la inspiración.

Nunca lo tuve.
Pero si le tuve cariño. Y añoranza, y ese amor que sabe crear la confianza. Pero también tuve dudas, dos de cada diez besos al principio, casi los diez al final.

Nunca lo tuve. Nunca te tuve.
Nunca se sabe si es desatarse para volar o desatarse para caer. Pero eso sólo te lo dice el corazón con el tiempo.
Lo siento si el mío ha tardado un poco en asumir nuestras diferencias, nuestros condicionantes, nuestra disparidad emocional.
No estamos hechos para tenernos. Somos compatiblemente imperfectos.


Por eso, nunca te tuve. Nunca lo tuve, y nunca vamos a tenernos.

24 de agosto de 2014

Buscando una utópica quimera.

Te busco, amor.
Todos los días. Desde que decidí dejar de ser del mundo y empezar a ser de ti.

Te busco, formalidad. Por ese concepto que incide en la exactitud de tus acciones. Porque de informales está lleno el mundo y en la excepción está la utopía.

Te busco, futuro.
Futuro, una palabra tan incierta como tiempo. Tan impreciso como arriesgarlo todo, tan concreto como abarcar cualquier posibilidad sin caer en ningún riesgo.
Aunque a eso, vulgarmente, también lo llaman miedo.

Te busco. Porque buscar, es la única manera de descubrir sin incurrir en casualidades.
Nosotros no somos casuales. Somos causales. Puede que literalmente seamos antónimos al destino.

Pero te busco. Aunque buscarse quite la magia a encontrarse.
Te busco, verdad. Porque infidelidad se parece a infeliz, y algo tendrán de relación las palabras que suenan a parecido. Porque nuestro amor es sano, tus besos míos y mi razón para ti.
Aunque te vea a donde vuelvo pero no a dónde voy. Y aunque volver es casa, irse es vivir. Vivir, experimentar. Y experimentar, crecer.

Invertimos presentes en mañanas pero nunca estamos conformes. Nos empeñamos en buscar la perfección esperando recibir felicidad plena, cuando ser feliz es saber chocarse dignamente contra las imperfecciones.

Te busco,  porque la mentira es insalubre pero las oportunidades son vitales. Porque la suerte es una mezcla de talento, seguridad y superación.

Buscamos porque tenemos miedo al fracaso, a no ser lo que soñamos ser. 
Buscamos tantas cosas en la vida, que al final la perdemos sin valorar lo que ya habíamos encontrado. Nos pasamos tanto tiempo pensando en lo que nos falta, que ni siquiera te paras a agarrar fuerte lo que ya no concibes que se vaya.

Por eso mejor escribirlo, porque lo escrito que se olvida, al leerlo se recuerda.

Consejos para un futuro incierto:


1. Dejar de buscar utópicas quimeras. El amor, la formalidad y la verdad como la vida, viene solo. Lo casual es suerte y lo causal, talento.

Entradas