10 de diciembre de 2014

GANÁNDO(nos)

Hay veces que el invierno enfría, y congela nuestras ramas.

Hay otras veces que nieva,
y hasta el invierno entra en calor cuando le tocas. 

Congelados. Al borde del abismo, asomándote al precipicio del nunca más, apareces.
Y descolocas cualquier idea premeditada en un impulso.
Y recuperas lo que daba perdido y tú prometías vivo.
Y convences a mis dudas de que todavía nos necesitamos.
Que las noches se hacen cortas y las caricias eternas. 
Que los besos ya no sólo se dan, sino que saben a oportunidad. Saben a nuevo. Saben.
Sabemos.
Sabemos más cosas, hablamos más, no sé si mejor. Sabemos a intento. Y quien no intenta no gana. Algo tenemos en común, 
que a ti y a mí no nos gusta perder.
Y así estamos,
Ganándo(nos) 

23 de noviembre de 2014

Desatarse para volar o desatarse para caer.

Nunca lo tuve.
Fue como agarrarse a lo que roza pero no te llega a tocar.

Éramos demasiado compatibles, demasiado equilibrados, demasiado planos. Fue la duda del casi siempre sí, pero al final no.
Fue como respirar hondo y que a los pulmones les siguiera faltando el aire. Era como ahogarse en una duda, y recuperarse en un suspiro.

Nunca lo tuve.
Nuestro principio no fue como los demás. Yo, para conseguirte y tú, para olvidarla. Intereses emocionales. No conocerse con ganas de conocerse. Conocerse sin intenciones. No mirarse con ojos de novedad sino de opción. Llegar a una costumbre y no a una aspiración. Llegar a la rutina sin pasar por la inspiración.

Nunca lo tuve.
Pero si le tuve cariño. Y añoranza, y ese amor que sabe crear la confianza. Pero también tuve dudas, dos de cada diez besos al principio, casi los diez al final.

Nunca lo tuve. Nunca te tuve.
Nunca se sabe si es desatarse para volar o desatarse para caer. Pero eso sólo te lo dice el corazón con el tiempo.
Lo siento si el mío ha tardado un poco en asumir nuestras diferencias, nuestros condicionantes, nuestra disparidad emocional.
No estamos hechos para tenernos. Somos compatiblemente imperfectos.


Por eso, nunca te tuve. Nunca lo tuve, y nunca vamos a tenernos.

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