miércoles, 26 de marzo de 2014

Porqués.

No hay razón más sencilla que me gusta estar contigo porque .
Pero no hay emoción más bonita,
que la que se complica de lo fácil.

Puestos a lo difícil, 
me gustas,

porque
los aciertos también se cometen,
y los errores también avisan.

Por eso
tú eres un acierto,
que enseña como un error.
Y por cometernos, a(prendemos).

Porque
me toca muy dentro tu risa,
cuando me rozan por fuera tus manos.
Porque
eres el sol de la calle en Marzo,
y la lluvia de Diciembre en la cama.

Porque
me matan, 
tus bienvenidas debajo.
Matan, 
mis noches encima,
y me muero, 
con nuestras mañanas de lado.

Porque
tus ojos me ablandan,
y sudo corazón
con miedo de escurrirme.

Porque 
eres algo así,
como una droga mensual,
como un chute de oxitocina,
un domingo por la tarde.

Porque 
eres como una reserva de ganas
que señala el calendario,
el placer de parar a respirar,
y quedarse a vivir.

Porque
eres como un soplo,
fuera de lo diario. 
Un abrazo de ilusión de verte,
una despedida rebobinada en la ventana de un tren.
Como un silencio en medio del ruido,
como o un beso, a medias, en silencio. 

Porque eres ese escalón,
en el que hay que tropezar
antes de subir.
La cremallera pillada de una maleta,
que funciona sin romperse.

Porque haces que despegue sin mirar abajo,
y eres vértigo, 
y nunca estuve tan segura 
de llamarte cielo.

Eres como un te quiero que no suena,
pero sueña.
Y todo lo que es sueño,
es deseo de ser real.

Y eres deseo, 
porque me enciendes cuando me tocas,
tocarnos del verbo acariciar.
Y cuando me tocas, de que toca vernos, porque el corazón me lo pide más que late.

Porque 
haces las horas pequeñas,
y los corazones anchos.
Porque 
sabes vaciar los vicios,
y llenar la espera.

Porque 
no hay razón más sencilla y clara,
que me gusta estar contigo porque sí.
Aunque no hay razón más bonita que complicarse en decirlo.
Pero puestos a lo fácil,

Me gusta estar contigo porque no quiero estar con nadie que no seas tú.

lunes, 3 de febrero de 2014

Tenemos todo el cielo del mundo.

Las cosas que funcionan, no siempre marchan bien.
Funcionar significa que continúa realizando sus acciones como siempre.
Que marche bien, es que esas acciones sigan dando buenos resultados.

Nuestro amor siempre funciona,
pero a veces,
no marcha.

Puede que seamos dos corazones complementarios, que sólo afloran intentos de sentimientos cuando se enfrentan.
Y cuando se quieren, se quedan callados, haciendo que lo que marcha bien, pierda velocidad.

Somos un amor lleno de duda y distancia. Somos dos vidas paralelas que sabemos crecer sin tocarnos, pero cuando nos tocamos, crecemos todavía más.
Corremos cuando estamos juntos, porque el tiempo nos echa una carrera en cada estación.
Somos lentos, puede que eso nos mantenga mucho tiempo en pie. Nunca me has dejado subir dos escalones seguidos para aprender a no tropezarme con mis prisas. Pero siempre me has llevado de la mano, y por eso, tenerte, implica algo más importante.
Soy un corazón que ha viajado por la certeza del destino, que me he hundido en amores profundos y he creído en todos ellos.
Y tú viniste de la superficie, para bajarme del cielo.
Parecías como el soplo de aire que siempre faltaba, y que acaba quedándose aún sabiendo que somos incompatiblemente temporales.
Y por eso a veces me pregunto,
si soy yo, que te necesito más de lo que me quieres,
o tú, que no me quieres todo lo que sabes.

Hay amores que trabajan por costumbre y no por emoción. Que tienen razón de ser, pero siguen esperando que una boca les diga una razón de estar.
Hay muchas maneras de querer, y más vale querer callado que regalar el corazón y que sea de mentira. Por eso, creo en ti.

Porque hay amores que no nacen, pero si crecen. Que no surgen de un capricho, pero surgen de un ¿Por qué no?
Nuestro amor es como subirse a un avión a punto de despegar.
A veces, parece que planeamos, pero todavía no hemos echado a volar.

Aunque, ¿Sabéis una cosa?

Tenemos todo el cielo del mundo.


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